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Obama entre algodones

Martes, 30 de Junio de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

obama-algodónNosotros, los de entonces, seguimos siendo los mismos.

Hablamos de hace cincuenta, o cien, o quinientos años, como si una zanja de mil metros nos separase de nuestros antepasados. Pero no es verdad, están ahí, y les podemos tocar con la mano. De la caída del Reino de Granada y el fin de la Reconquista hace más o menos el mismo tiempo que la duración de la vida de cinco o seis personas. Nada más. Hace la vida de una persona, 73 años, España explotó en la guerra civil que llevó a Franco al poder. Y hace la vida de dos personas comenzó la Guerra Civil Americana, que terminó de plantar las bases de lo que llegarían a ser los Estados Unidos de America.

Para la mayoría de nosotros la Guerra Civil Americana es poco más que las imágenes de Atlanta ardiendo en Lo que el viento se llevó y algunos lugares comunes sobre la abolición de la esclavitud y cómo el norte luchó a brazo partido para dar libertad a sus compatriotas negros. Son exageraciones. Ni a los ciudadanos del norte les importaban mucho los negros, ni Lincoln era un integrador convencidos.

La realidad es que durante gran parte de la guerra, lo que quiso Abraham Lincoln fue liberar a los esclavos de sus plantaciones para mandarlos a África. No para darles la opción de volver a la tierra de donde salieron, sino para deportarlos. Para él, la mezcla de razas no daba más que problemas, y había que terminar con ella. Es cierto que después cambió de opinión, pero no fue hasta bien entrada la guerra, y hasta que necesitó poner a los negros de su lado en el combate.

Y qué decir del abnegado sacrificio de los hombres del norte por dar la libertad a los negros del sur. Donde mejor podemos ver la realidad de esto es en el final de la película Gangs of New York, cuando los ciudadanos, cansados de reclutamientos forzosos, se lanzan a las calles a linchar y matar negros, culpándoles de todo lo que estaba sucediendo, de verse obligados a abandonar a sus familias para ir al combate a una guerra que el norte, una vez comprendido que sus soldados eran, a la hora de la verdad, muy inferiores a los del sur, tanto en arrojo como en formación, decidió ganar mediante el intercambio de bajas: convirtieron cada batalla en una carnicería. Puesto que el norte era superior en población, tarde o temprano el sur se quedaría sin combatientes, y perdería. De ahí los masivos reclutamientosyankees, y la derrota sudista.

Lo que ocurrió en realidad fue el choque de dos modelos económicos, uno agrícola y otro industrial, dos modelos lo suficientmente diferentes como para que no pudiesen convivir bajo la misma bandera. Cuando los caballeros del sur iban al combate, no defendían sus plantaciones, ni a sus esclavos. Muchos de ellos eran pobres, y no podían ni soñar con poseer la tierra roja de Tara. Defendían todo un modo de vida y unos valores que los hombres del norte amenazaban. Cada bando tendía un modelo de país.

Y en medio, los pobres negros, tratados como animales por unos, y temidos y odiados por los otros.

Ha pasado mucho tiempo. Hoy un negro es presidente de los Estados Unidos, como en un dulce ajuste de cuentas a una historia de explotación. Hay negros en todos los puestos de primer nivel; universitarios, empresariales, en la judicatura, en el ejército. Hay negros republicanos, y negros demócratas. Y hay negros en todos los estados. No en vano, Estados Unidos es uno de los países con una mayor movilidad de la población.

Y sin embargo… algo queda impregnado en la tierra.

Esto viene a cuento de un descubrimiento que acabo de realizar. Esta maravilla que es la blogsfera me acaba de llevar al paraíso de todo auténtico geek de corazón puro: http://strangemaps.wordpress.com/ , un blog donde nos muestran mapas que difícilmente podremos ver en otros sitios, y a un maravilloso post donde encontramos la imagen que ilustra este artículo.

Por un lado, vemos en el el resultado de las últimas presidenciales. En rojo, los condados donde venció McCain. En azul, los de Obama.

Por otro lado, vemos, en puntos, la producción de algodón en 1860.

¿No hay algo de bella poesía en la coincidencia?

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  1. Viernes, 17 de Julio de 2009 a las 13:09 | #1

    Muy buena reflexión. Es verdad que la historia está más próxima de lo que solemos pensar. Aunque a mí siempre me cuesta asumir la continuidad, y usar la primera persona del plural cuando se habla de los españoles de antes. Por ejemplo, se me hace raro pensar que los conquistadores en América eran «nosotros». Pero eso tendrá más que ver con falta de patriotismo que otra cosa…

    Solo una nota: del fin de la reconquista no hace «la duración de la vida de cinco o seis personas», a menos que estés usando para medir longevidades de récord. Más realista es usar el relevo generacional, que estará en torno a los 30 años. Es que si no, lo que dices suena a que remontándote cinco o seis generaciones en tu árbol genealógico ya te encontrarías con uno de tu familia que convivió con los musulmanes en España, lo que no es cierto y despista un poco.

    Coincido contigo en que «Strange Maps» suele tener cosas muy estimulantes.

  2. Diego
    Sábado, 18 de Julio de 2009 a las 12:44 | #2

    Tengo que darte la razón en que es una medida un poco efectista; ya sabes, pasar demasiado tiempo con periodistas es lo que tiene :P

    El cálculo es 2009-1492= 517. 517/75=6.8. Tenía que haber dicho seis o siete. O utilizar el relevo generacional que dices. Sin duda lo del relevo sería lo más científico. Pero ya sabes, lo más científico no es siempre lo que queda mejor :P
    Buscaba el contraste entre que nos parece que ha pasado una eternidad desde 1492, y sin embargo la vida de 6.8 personas puestas en fila cubriría ese lapso de tiempo. No es tanto.

    Un abrazo.

  1. Viernes, 3 de Julio de 2009 a las 19:26 | #1